Érase una vez un joven llamado Aladino el cual trabajaba día y noche en el gran palacio del rey de Arabia.
Nuestro joven trabajador caminaba todos los días kilómetros hasta el palacio para poder ir a trabajar y por el camino atravesaba el zoco donde imaginaba como algún día podría tener su propia tienda, pero la realidad es que Aladino apenas tenía dinero para poder comer.
Allí en el palacio desempeñaba todo tipo de actividades necesarios para el palacio, limpiar, jardinería,... y todo cerca de la joven más bonita del mundo , la princesa Halima.
Aladino todos los días la veía pasar pero como si se quedara mudo no era capaz de mediar palabra con ella, además el rey no permitiría que un siervo se relacionara con su hija.
Así pasaron los días, meses, años hasta que un día la desgracia llegó al palacio. Un brujo de un país lejano secuestró a la princesa.
Cuando Aladino descubrió la noticia se derrumbó y prometió al rey encontrar a su hija fuese como fuese.
De camino a casa Aladino apenado ya que no sabía donde podría estar la princesa sin darse cuenta dio una patada a una lámpara de la cual surgió un genio. El genio le dijo:
-Aladino, te voy a conceder un deseo, pero vas a tener que elegir entre dos opciones. La primera es ser el hombre más rico del mundo, la segundo opción tener un pequeño mono que te irá guiando por el camino para encontrar a la princesa Halima.
Aladino sin dudar eligió la segunda opción a pesar de que no tenía dinero casi ni para comer. Pero una vez el genio le concedió el deseo partió rápidamente en busca de la princesa Halima.
Por el camino Aladino pasó por montañas, desiertos, selvas ,... tuvo momentos de frio, calor, tempestades , pero nada le importaba a Aladino porque lo único que tenía en su cabeza era el rostro de la princesa, todo guiado por su nuevo compañero de viajes.
Después de meses consiguieron llegar al refugio del brujo donde Aladino tuvo que luchar encarnizadamente para poder conseguir a la princesa Halima, pero al final lo consiguió y llevo de vuelta a la princesa.
Por el camino Aladino consiguió hablar con la princesa, algo que nunca había hecho, y poco a poco la princesa fue descubriendo el gran hombre que era Aladino, y para cuando llegaron al palacio estaban enamorados, algo que el rey no vio mal , ya que era el hombre que había salvado la vida a su hija.
Vivieron juntos felices durante años hasta que de repente Aladino se encontró una lámpara, salió un genio y...